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Dragonfly

La cárcel del crepúsculo (VII)

El abrasador calor del sol le devolvió a la conciencia. Sudores, nauseas, dolor de cabeza y un sabor metálico en el paladar. La simple idea de tratar de ponerse en pie le pareció una locura, así que optó por un paso intermedio entre el suelo y la verticalidad. Arrodillado en el duro suelo de hormigón, sacudió la cabeza. La pasarela tembló al paso de un tren. ¿Como demonios había llegado allí? Se levantó despacio. Recordaba lejanamente ir en un tren de cercanías, sentado, contemplando ensimismado el paisaje que se abría tras las ventanillas.
Decidió continuar hurgando en sus recuerdos difusos en un lugar resguardado del maldito sol. Comenzó a caminar lentamente, muy lentamente, como si su cuerpo fuera de cristal y pudiera romperse en mil pedazos con el más leve movimiento.
Comenzó a sentir algo muy extraño. Alguien pensaba por él. Bajó la rampa de la pasarela y se internó en un polígono industrial cercano a las vías. Almacenes, naves, edificios de oficinas. Nada tenía de especial: en el extrarradio se ocultaban decenas de lugares como ese. Pero algo, escondido, le atraía como un imán. Cual coche teledirigido, fue culebreando por esas calles solitarias y polvorientas hasta llegar al pie de aquel edificio, de aquella fachada cubierta por andamios.
No, no iba a trepar por aquella estructura metálica. Desde pequeño temía a las alturas, un miedo brutal que le impedía siquiera subirse a una silla...
Pero de nuevo le asaltó la sensación de que alguien pensaba por él, que le indicaba como trepar por aquella maraña de tubos y estrechas planchas metálicas. Y a la vez le tranquilizaba, impidiendo que el terror se apoderara de él, que el vacío copara todos sus pensamientos, ese vacío que se abría bajo sus pasos y que no dejaba de llamarle con un suave arrullo, el arrullo del viento acariciando el andamio, mensaje de altura, de caída y de final.

Desde ese momento mis recuerdos se volvían brumosos. Apenas recordaba como Inés –aunque entonces yo no sabía nada de ella, ni siquiera su nombre- se encaramó a mi espalda, con sus brazos en torno a mi cuello, sus cabellos rubios rozándome las mejillas. Comencé a correr todo lo que podía, pero pronto me di cuenda de que no sabía por donde ir. Eso me aterró terriblemente, pues escuchaba a mi espalda los ladridos de los perros, los pasos acelerados, los gritos... Entonces ella comenzó a indicarme el camino. En la primera ocasión no despegó los labios. Como si de un pensamiento más se tratara escuché su voz en mi mente. Pero se dio cuenta de que aquello me desagradaba profundamente. En el siguiente recodo me susurro dulcemente al oído que hacer, hacia donde ir...
No pesaba nada. Apenas me había dado tiempo a fijarme en ella, pero me asombró la palidez de su rostro y su enfermiza delgadez. ¿Quién podía haberle hecho eso a una criatura tan dulce como aquella?...

Mucho tiempo después, en medio de ninguna parte, un camino de tierra en un lugar sin nombre, contemplaba amanecer con su hermana Rosa dormitando en el asiento trasero del Kadett robado. Pensaba en Inés, en cuanto la echaba de menos...

El lago artificial

Maldito el día en que di paso a la frontera
y cabalgabas rumbo fijo al corazón.
Te hacías dueña del latir y del pensar
y me enganchabas al bombeo de tu amor.

Y con la ausencia del dolor
y aquella paz colmando la razón
ahogabas toda mi ansiedad
en un inmenso lago artificial.
De venta en los callejones
y en los lúgubres rincones
de mi ciudad.

Como en cualquier amor
el primer mes fue el bueno
y pronto, pronto desapareció el placer.
Tu solo nombre avivaba en mí el deseo
que alimentabas con un agujero nuevo.

Pero después aquel temblor
bañado por el agua del sudor
mil veces intenté aguantar,
mil veces más te tuve que buscar.
Y te encontré en los callejones
y en los lúgubres rincones
te encontré en los callejones
y en los lúgubres rincones
de mi ciudad.

Mecano/ El lago artificial

Una melodía alegre y viva unida a una letra descorazonadora para así crear una canción preciosa, pero muy triste...

La cárcel del crepúsculo (VI)

Aparcamiento para larga estancia
El nombre le llamó la atención. Además, a su mente adormecida por el malestar, por el dolor, le pareció que era un buen lugar para comenzar la búsqueda. Cogió algunas herramientas de la moto que podían serle útiles. La valla metálica se le antojó un muro infranqueable. Así que no le quedó más remedio que aparcar la moto justo junto a ella, trepar al asiento para poder salvar la valla.
Se sintió muy pequeño ante semejante marea de coches, furgonetas, pequeños camiones. Moviéndose con sigilo, se preguntaba si sería capaz de encontrar el ojo de la aguja... era tan difícil.
No le dio tiempo a nada más. Ni siquiera escuchó unos sutiles pasos a su espalda. Algo duro y metálico le golpeó en la nuca, arrastrándole de nuevo hacia la oscuridad.

-No hay mal que por bien no venga. También nos lo llevaremos. Puede sernos útil, ella lo atrajo hasta aquí. Deben estar unidos por algún tipo de vínculo-
-El avión ya está listo-
-Perfecto. Ayúdame a subirlo a la furgoneta.-
Abrieron las puertas traseras del furgón. En el interior estaba ella, cansada, desesperada, atada y amordazada.
Mientras cargaban el cuerpo inconsciente, se dieron cuenta de que habían comentido un tremendo error. Pero ya era demasiado tarde...
Que aguien te grite al oído no es agradable... Imagina por un momento que en vez de eso, te gritan directamente en el interior de tu mente....
Los hombres armados se desplomaron como fardos, sin sentido.
Ella se arrastró hasta donde estaba el cuerpo del joven. Dentro de lo que le permitían sus ataduras, comenzó a zarandearle suavemente, tratando de que despertara. Tras unos minutos eternos, el joven comenzó a moverse levemente.

De nuevo le dolía terriblemente la cabeza. Ni la más remota idea de donde se encontraba. Pero entonces Rosa volvió a golpearle suavemente. Se acercó a ella y la desató.
-¡Deprisa! Pueden despertar en cualquier momento-
Rosa estaba demasiado débil para caminar, así que, llevándola en brazos, salió de la furgoneta y echó a andar por el aparcamiento. Su mente trabajaba frenéticamente, mientras paseaba su mirada por cada uno de los coches. Descartaba los más modernos, los más lujosos, cargados de dispositivos electrónicos para evitar su robo. Hasta que tropezó un viejo Kadett GSI. En un coche como aquel había aprendido a conducir, lo conocía perfectamente. Dejando a Rosa en el suelo, comenzó a forzar la puerta. Apenas unos segundos después, la acomodaba en el asiento trasero. Pese a la bruma de su mente, hacer el puente le resultó soprenedentemente fácil. Instantes después se perdían en la noche los dos...

La cárcel del crepúsculo (V)

No me falles, corazón pensaba mientras introduciá la llave en el contacto. Por suerte su montura le correspondió con un rugido del motor al pulsar el botón de arranque. Se puso al casco y partió con chirrido de neumáticos....
El dragón continuaba agitandose dentro de su cabeza. Eso dificultaba enormemente la tarea de volar bajo, en la noche, ignorando los semáforos, esquivando cada coche. El aire de la noche era cálido, compacto, su caricia resultaba repugnante. Que más daba, olvidando el dolor se concentraba en girar el puño de gas. Se internó en una autovía de circunvalación, agachado tras el carenado, con su mente trabajando todo lo rápido que podía. El aeropuerto era un lugar enorme y aquel misterioso vehículo podía estar en cualquier parte. Como buscar una aguja en un pajar, para volverse loco...
Inés si que podría ayudarme pensó pero eso no es posible.
Como quien contempla una película, se vio a sí mismo inclinado junto al cuerpo inerte de Inés, clavando su mirada por última vez en sus ojos color miel, antes de cerrarlos para siempre.
-Ellos nunca dejan cabos sueltos- murmuró, mientras acariciaba su pelo rubio. Ignorando el disparo en la nuca, Inés parecía tan solo dormida.
Sirenas lejanas le sacaron de su ensimismamiento. Se puso en pie y trato de recordar que había tocado, para así poder borrar sus huellas. Solo le faltaba ser acusado de asesinato. Enfrascado en esa tarea, recordó haber visto un andamio en la parte trasera del edificio. Una buena vía de escape.
Pero ese simple pensamiento le encogió el corazón. Desde pequeño tenía mucho miedo a las alturas. Y esta vez no tenía a Inés a su lado para tranquilizarle, no. Temblando abrió la ventana. La plataforma metálica del andamio le parecía increiblemente pequeña y frágil, el vacío, enorme y amenazador, envuelto en la oscuridad de la noche.
Con movimientos lentos, torpes, temblorosos, logró alcanzar el suelo. Se adentró en la noche, sin mirar atrás.

Salir por las orejas

(ayer viendo un reportaje de la Movistar Junior Cup en la tele).
Curva a la derecha, el piloto da gas un pelo antes de lo que debiera y la moto derrapa. El chirrido del neumático trasero lo confirma. Después, lo inevitable: la suspensión trasera hace las veces de catapulta y lanza al piloto por los aires...
A eso se le llama salir por las orejas o salir por el lado alto. Es un tipo de caida muy peligrosa (¿cual no lo es?), porque puedes caer de múltiples maneras, a cual peor: de cabeza (horror), de boca (madre mía), de espaldas (con el consiguiente peligro para cervicales, clavícula, etc) y el resto de combinaciones posibles que vuestras mentes calenturiantas.
Al ver el piloto en el suelo mi primera -estúpida, leche, que era por la tele- reacción (grito y palabrota a parte) fue levantarme. Si hubiera estado a pie de pista, tras las protecciones, hubiera corrido a ver como estaba el piloto. Al final el chaval no se hizo gran cosa (es un decir), un brazo roto y poco más....
Solo he salido por encima del manillar dos o tres veces -inciso...toco maderaaaa, ais me pongo malo solo de pensarlo-, sin consecuencias afortunadamente. Pero el suelo esta ahí, siempre dispuesto a premiar cualquier error propio o ajeno con una desagradable caricia....
Solo te queda armarte de prudencia, abrocharte bien fuerte el casco y dejar las chorradas para los relatos...

Las leyes de la robótica

-Primera ley:
Un robot no debe dañar a un ser humano ni, por inacción, permitir que sufra daño.

-Segunda ley:
Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos excepto cuando dichas órdenes entren en conflicto con la primera ley.

-Tercera ley:
Un robot debe proteger su propia existencia siempre y cuando dicha protección no entorpezca el cumplimiemto de la primera y segunta ley.

Isaac Asimov.

Mmmmm.... estoy deseando que llege el 30 para ver Yo Robot.

Paisajes mentales

Paisajes mentales

La brisa de la mañana me trae un delicioso olor a mar. El sol brilla, pero todavía hace fresco, la temperatura es muy agradable. El mar está en calma y me regala cientos de destellos aterciopelados...

Da igual que esté a 400 kilómetros del mar... puedo imaginarlo, casi puedo acariciarlo...
Entonces me viene a la mente una frase, parte de un relato inconcluso (tranquilos, que no me olvido de "la cárcel del crepúsculo")...

"Siempre la recordaré así, con su negra melena al viento, caminando por el puerto, recorriendo el trecho que le separaba del barco, en aquella mañana brillante como el oro."

La cárcel del crepúsculo (IV)

La cárcel del crepúsculo (IV)

Cuando volvió a la luz ni siquiera sabía donde se encontraba. Permaneció unos instantes tendido en el suelo de la cocina, tratando de tranquilizar los apresurados latidos de su corazón y al dragón enfurecido que amenazaba con hacer estallar su cabeza. Pero aquel ruido infernal apenas le dejaba pensar. ¿De donde venía? Desperdició algunos preciosos segundos en percatarse de que procedía de su cabeza... Un bramido aterrador... pero no lograba relacionarlo con nada.....
Aviones. Enormes pájaros de acero aterrizando y despegando en medio del estruendo de sus motoros. Eso explicaba el aroma a queroseno que inundaba el ambiente...
Regusto metálico en el paladar. Ella estaba confinado en un lugar angosto, caluroso, oscuro, tal vez algún tipo de vehículo, una furgoneta o un camión quizás...
Podría saberlo todo sobre el lugar donde se encontraba, todo, hasta el último detalle, con mayor precisón que la de un moderno GPS. Pero eso sería su fin, su muerte. No estaba preparado, eran tan diferentes como lija y terciopelo.
Todavía estaba un poco mareado, pero la prisa le azuzaba. Cerca del aeropuerto, allí estaba, era todo lo que le hacía falta. Moviendose con toda la rapidez de que era capaz, entro en el dormitorio y cogió el casco y las llaves de la moto. Dejó la casa rápidamenta, bajando los peldaños de 3 en 3, prontó alcanzó la calle.

Foto: el blanco y negro se asoma a mi bitácora. Foto artesanal total, de mi época en el curso de fotografía... Junto al Retiro, pero esta vez era sábado, nada de pellas....

Mar antiguo

Mar antiguo

Dejé la estepa cansado y aturdido,
pasto de la ansiedad.
No hay otros mundos pero si hay otros ojos,
aguas tranquilas en las que fondear.

Mar antiguo, madre salvaje,
de abrigo incierto que acuna el olivar.
Muge mi alma confusa y triste;
ojos azules en los que naufragar.

Te he echado tanto de menos
patria pequeña y fugaz:
que al llegar cruel del norte el huracán
no se apague en tu puerto el hogar.

Mar antiguo, madre salvaje,
en tus orillas de rodillas rezaré.
Tierra absurda que me hizo absurdo,
nostalgia de un futuro azul en el que anclar.

Triste y cansado, con los viejos amigos
el vino y el cantar:
mientras quede un olivo en el olivar
y una vela latina en el mar.

Viejos dioses olvidados
mantenednos libres de todo mal.

Mar antiguo, dios salvaje de la encina
y del gris olivar.

El último de la fila/ Mar antiguo

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Un paréntesis en el relato: pocas cosas me hacen sentir tan vivo como dar forma a un relato... Me siento cuando estaba en el instituto y me iba de pellas al retiro para escribir y hacer fotos...
Besitos....

La cárcel del crepúsculo (III)

La cárcel del crepúsculo (III)

Tan clara como la luz del sol, como el canto de los pájaros, como la brisa acariciando las hojas de los árboles, percibía aquella íntima sensación de peligro. Acarició las crines de Lucía, su yegua, mientras le susurraba que se apresurara.
Tras un par de recodos, el camino abandonó el bosque. La profunda cicatriz de la vía del tren era perfectamente visible...
Tendido en el suelo, en el paso a nivel, un joven. Hecho un ovillo, sin sentido. ¿Cómo podía saber aquello sin siquiera acercarse a él? Simplemente lo sabía. Había dejado de preguntarse cómo...
Recorrió al trote los últimos metros que le separaban del paso a nivel, con el corazón encogido... En cualquier momento podía llegar el tren...
Rápidamente bajó del caballo.
-Vamos, Lucía, sé que todo esto te gusta tan poco como a mí, pero tranquilízate. Y, sobre todo, no te acerques a la vía.-
Se agacho junto a él: respiraba. Era más grande de lo que había pensado. Tomo uno de sus brazos e intentó arrastrarlo. Pequeña, menuda, no iba a ser fácil. Pero centímetro a centímetro lograba apartarle de la vía, del peligro.
Entonces llegó el tren. Quería quedarse a su lado hasta que despertara, pero el tren estaba a punto de llegar, lleno de gente... lleno de gente. No podía escuchar sus pensamientos, le horrorizaba... ¿cómo iba a soportarlo?
Tan solo había perdido el sentido, en el lugar menos oportuno, eso sí. Así que le dejó apoyado en una cerca, montó a Lucía y se perdió de nuevo en el bosque...

P.D.:Esto va para largo y temo que se me esté escapando de las manos...
Ah y muchas gracias a Mery por la imagen.... ¿A que es preciosa? Gracias, gracias gracias....

La cárcel del crepúsculo (I)

-¡Ayúdame!-

Despertó envuelto en sudor, con el corazón martilleandole las sienes y un horrible dolor de cabeza. Dando tumbos se arrastró hasta el baño. Inclinado sobre el vater, vomito...
Ningún pensamiento en su mente, solo nauseas, confusión y dolor....
Salvo uno..
Un grito.
Una súplica desesperada....
-¡Ayúdame!-

La cárcel del crepúsculo (II)

Un puñado de pastillas y un trago de cerveza para intentar acallar el dragón que se agitaba en su cabeza. Cada movimiento de su cola creaba destellos de dolor....

Algo malo debe ocurrirle pensó de lo contrario me habría llamado de otra forma

Tan solo mantenerse en pie, consiente, requería un gran esfuerzo. Pero ahora no, no podía venirse abajo, no, no en ese momento, no... Ella le necesitaba...
Debía estar cerca, no lejos de allí, apenas unos cuantos kilómetros. Pero.... ¿dónde? En estado lúcido su intuición era pésima, tan y como se encontraba, bastante tenía con seguir el hilo de sus pensamientos....
Entonces la llamada se repitió y todo se volvió negro.

Calima

Calima: Suspensión de partículas de polvo muy pequeñas en la atmósfera, lo suficientemente numerosas para dar al aire un aspecto opaco. Contribuyen a la coloración del crepúsculo.

Ayer fue un día de calíma, gris, opaco y pesado, sofocante... La calima me baja la moral tanto como la lluvia, aunque eso es como todo, depende del día, pues algunas veces tanto la lluvia como la calima se me antojan hermosísimos...
Ayer la calima tendía un velo sobre el disco solar, robándole parte de su fulgor. A pesar de todo el calor era igualmente mareante, el aire quemaba....

De pensamientos, sudores y win mertens

Tendido en mi cama, escuchando Midly skeeming, de Win Mertens, pensaba que esa melodía me definía bastate bien..
Intentaré describirla, aunque las palabras no son un buen instrumento para dibujar música...
De fondo, un sintetizador creando un sonido vibrante y monotono que se me antoja en canto de un grillo, aunque mucho más ronco. Después surgen dos flautas que juegan la una con la otra en una melodía casi circular que se enrosca en si misma, repetitiva, obsesiva, con un punto de dulzura e inocencia.
Entre el calor y esa melodía casi enloquecedora me estaba quedando dormido hasta que... se acabó la canción y me desperté...lástima, estaba llegando a ese pundo donde puedes ver la música, a parte de escucharla, a parte de sentirla...
Cuando era pequeño (y también ahora) me repateaba perder el hilo de mis pensamientos. De vez en cuando, de repente, se me escapaba una idea y por más que me qeubraba la cabeza no lograba recordar lo que estaba pensando...

Esta noche, entre dos sueños, me ha sobresaltado un chirrido de neumáticos -un sonído que me hiela la espina dorsal- que llegaba desde la calle, seguido de sirenas de policía. Me he vuelto a dormir y no me acordé de ello hasta por la mañana... ¿que pasaría?

La luna me sabe a poco

La luna me sabe a poco

pondremos el mantel, tu quédate a mi lado,
a comernos al amanecer lo que quieran las manos,
y de postre un sol maldito que termine de volverme loco,
que ya sabes que la luna a mí siempre me sabe a poco.

Marea/ La luna me sabe a poco

TV

Zapeando (bastante) después de comer....
Progama "del corazón", progama "del corazón", progama "del corazón"........
¿Por qué, por qué, por qué -parezco Cibercelia- los "programas rosa" abundan como las moscas?
Sinceramente NO LOS SOPORTO... Siempre los mismos personajes ridículos, con enorme tendencia a hablar a voces.... polémicas estúpidas....
Menos mal que se pueden hacer otras cositas cuando la canícula aprieta (leer, escuchar música, jugar a la play, pasear por vuestras maravillosas bitácoras)..
Besitos..
jooo que calor.... (el termómetro marca 31º)

Recuerdos

Estaba escuchando sin llaves, de El último de la fila, cuando me vino a la mente un recuerdo, de golpe, muy nítido, muy vivo.
Me suele pasar: asociar recuerdos a canciones o a imágenes....
Ésta vez, a las dos cosas...

Era agosto de año pasado y, como tantas otras veces, me estaba dando una vueltecita en bici: me relaja, ayuda a aclarar las ideas o por lo menos a no pensar en nada, salvo en lo que tienes delante: la carretera. Hay veces en que ni siquiera eso me funciona, entonces es mejor dejar la bici en casa, de lo contario, yendo con la cabeza en otra parte, te puedes calzar una leche de las buenas...
Bueno, que divago...-qué bien me vendría la precisión de Ana, igual le pido que me retoque los post :P- Era el año pasado, agosto, sobre la bici. Estaba llegando a V.. (un pueblo cualquiera de la Alcarria Conquense), trazando las dos últimas curvas antes de llegar a él. La carretera, después de haberla recorrido unas cuantos cientos de veces, pues me la se de memoria...
Trazaba una curva a la derecha, medio-lenta, que tenía el interior lleno de carrizo (una especie de juncos muy altos que crecen donde hay humedad). Trazaba muy por dentro para así rozar el carrizo con el hombro derecho. En ese momento, me vino parte de esa canción a la cabeza

¿Qué pienso?, si siento,
anhelos del sentimiento.
Mi risa, mi tiempo,
que crezcan ansiosos por enamorar.
...


Muchas veces me pregunto qué sería de mi si pensara la mitad e hiciera el doble de cosas...

La semana pasada pasé por esa misma curva y me fijé que estaban limpiando las cunetas: ya no había carrizo que acariciara mi hombro....

Las pequeñas cosas: el anillo

Con la mirada perdida, se dejo caer en el sofá. Escuchó el estruendo de la puerta al cerrarse. Se quedó unos instantes allí, quieto, en silencio, incapaz de moverse. Al final reunió unas pocas fuerzas para levantarse y caminar hasta el balcón..
En la calle, el taxista terminaba de colocar unas maletas en el coche. Su mujer, antes de entrar en el taxi, levantó la mirada y le hizo un leve gesto con la mano. Después se metió en el coche. Desde el balcón pudo ver como el coche se alejaba...

Como solía decirle su madre "el diablo está en las pequeñas cosas". Cuidar los pequeños detalles: uno a uno no significaban nada, pero la suma de todos ellos podía tener consecuencias devastadoras...
Una chapa de titanio del tamaño de la regla de un colegial fue capaz de convertir al Concorde en una bola de fuego. Y un anillo, de acabar con su matrimonio.
No, eso no era verdad, al menos no del todo. Culpar a un pequeño trozo de oro de sus males no era justo aunque sintiera deseos de coger el coche y estamparlo contra el escaparate de una joyería. No... Tan solo fue la gota que colmó el vaso...

Nunca podría olvidar su voz: primero susurros, después gritos que se escuchaban en todo el edificio...
Estaban cenando cuando ella se dio cuenta..
-¿Y el anillo? ¡No me digas que lo has perdido!-
Miró su mano derecha como si fuera la primera vez que la veía. No estaba... el sencillo anillo de oro blanco no estaba en su lugar, en el dedo corazón. Recordaba que por la mañana, mientras se afeitaba, si que estaba ahí.
-¿Ya no me quieres? ¿Por eso te has quitado el anillo?-
-Te quiero tanto como la primera vez que te vi. Debo haberlo perdido, ya sabes... soy un desastre. -
Pero ella no le escuchaba, solo repetía que era un desastre, que apenas pasaba tiempo con ella, que se pasaba la vida trabajando...
Era cierto. Todo el día al volante de la furgoneta de reparto. La hipoteca no perdonaba, pero a cambio, el poco tiempo que pasaba en casa disfrutaba de su nuevo piso: un lugar de intimidad para los dos...
Pero eso ahora daba igual....

A NUESTRA VIDA OTRO SENTIO

Podrá salir el sol, para mandar cien años de sequía
A nuestro amor
Podrá chocar la luna con la tierra
O condenarnos a un milenio de ansiedad

Podrá fundirse el hielo de los polos
Y sumergir el mundo entero bajo el mar
O darle a nuestra vida otro sentío
Pero lo nuestro nunca lo podré olvidar

Esto nuestro a mi me come la cabeza
Que se me embarga al abatirme la tristeza
Trato de darle a nuestra vida otro sentio
De darle a nuestra vida otro sentío

Y después que nos quiten lo bailao
Pero después, mi niña, que nos quiten lo bailao
Pero después que nos quiten lo bailao
Que nos quiten lo bailao

Ay! Dime que hubiera sido de nosotros
Sin esta trampa de pasión
Que habría pasado con nosotros
Si no le hubiera hecho caso al corazón

Parándole los pasos al deseo
Y a todo ese aire que ahora habita en mi interior
Quitándole sentio a nuestra vida
Sería imposible porque ya no hay vuelta atrás

Esto nuestro a mi me da vueltas y vueltas
Me lleva el alma como el aire a la veleta
Trato de darle a nuestra vida otro sentio
De darle a nuestra vida otro sentio

Y después que nos quiten lo bailao
Que nos quiten lo bailao
Que nos quiten lo bailao mi amor
Que nos quiten lo bailao

A NUESTRA VIDA OTRO SENTIO/ la caja de pandora...

mmmm ... a por er título

Esta mañana me he acercado a la uni a pedir el título... Los mismos edificios, pasillos, patios... tantas veces contemplados, hoy se me antojaban distintos. Quizás era yo el que me sentía distinto... Es que ha pasado mucho tiempo... jo, siete años ya desde que entré...
Como cada verano, se mezclaban los antiguos alumnos, pendientes de esa dichosa nota que aún no ha salido, de los exámenes de septiembre o, por qué no, como yo dispuestos a solicitar el título, con los nuevos alumnos, liados con prematrículas, planes de estudios, traslados de expedientes.
Yo me incluyo entre los segundos y estoy encantado de mostrarles a los nuevos donde está la secretaría, la sucursal del Cajamadrid (para comprar el sobre de matrícula, por ejemplo....).
El otro día miré en la web de la universidad para ver si ya habían subido las últimas notas de mi expediente (por aquello de que tienen que firmar las actas y demás)
Un par de colas -la segunda me la salté XDDD- un impreso y 111'95 euros menos (j*d*r... lo que vale un papelajo) y ya tenía el resguardo en mis manos...
Luego me pasé por el inem, para pedir una nueva demanda de empleo (ejque-me-se-olvido-sellarla) y actualizar el curriculum..

Ahhhh, es el 35 aniversario de la llegada del hombre a la luna ;)