La cárcel del crepúsculo (IX y final)
La imágen holográfica se interrumpió. Con una mueca de contrariedad, Sofía desconecto el rudimentario proyector holográfico. El relato de aquel hombre de mediana edad le había mantenido con el corazón en un puño durante horas. Pero, desgraciadamente, el archivo estaba dañado, por lo que jamás iba a conocer el final de la historia. ¿Que les habría pasado a Miguel y a Rosa?. Daba igual. Le había costado 18 años, pero por fin había averiguado quienes eran sus padres. Y en cierto modo, conocía perfectamente el final del relato. Sus padres ya no estaba junto a ell, habían fallecido al poco de nacer ella...
Ahora todo comenzaba a estar claro, todo encajaba. Sus intuiciones, esa capacidad de adivinar el estado de ánimo de los que le rodeaban sin tan siquiera necesitar mirarles...
Todo encajaba....
Ahora todo comenzaba a estar claro, todo encajaba. Sus intuiciones, esa capacidad de adivinar el estado de ánimo de los que le rodeaban sin tan siquiera necesitar mirarles...
Todo encajaba....
Cuando volvió a la luz ni siquiera sabía donde se encontraba. Permaneció unos instantes tendido en el suelo de la cocina, tratando de tranquilizar los apresurados latidos de su corazón y al dragón enfurecido que amenazaba con hacer estallar su cabeza. Pero aquel ruido infernal apenas le dejaba pensar. ¿De donde venía? Desperdició algunos preciosos segundos en percatarse de que procedía de su cabeza... Un bramido aterrador... pero no lograba relacionarlo con nada.....
Tan clara como la luz del sol, como el canto de los pájaros, como la brisa acariciando las hojas de los árboles, percibía aquella íntima sensación de peligro. Acarició las crines de Lucía, su yegua, mientras le susurraba que se apresurara.