Curioseando en el desván (o cámara, como se dice por aquí) de la casa del pueblo me topé con unos libros que me compró mi madre años ha (si no me falla la memoria debió ser a mediados de los 80). Creo que se los compró a uno de esos vendedores de libros a domicilio.
A primera vista se trata de libros infantiles: formato grande (como un folio más o menos) pero finitos, letra enorme, abundantes ilustraciones.... Nada extraño, en fin...
Pero el título de alguno de ellos si que me llama poderosamente la atención...
Los seres de gran tamaño, El ovni averiado, Viaje en la nave espacial, Ovnis sobre las minas de Vizcaya...
Vaya, vaya. Simple casualidad o un guiño del destino, no lo se. Quizás por eso me interesen tanto estos temas....
¿Ya santo de qué viene esto? Pues nada, que el otro día soñe que estaba en el interior de un ovni y que charlaba con los humanoides que lo pilotaban (es lo bueno de los sueños, te entiendes con todo el mundo...).
Así que desaparezco ya sabeis: me han abducido
Hoy me siento vacío, triste e inutil......
Pero aún así intento arrebatarle un post a la mente....
¿De qué estan hechos los recuerdos? ¿De palabras? ¿Sensaciones, sentimientos, imágenes, sonidos, sabores, olores, voces?... Creo que los recuerdos son una extraña amalgama de todo eso.....
Mi memoria es a la vez precisa y caprichosa. Hay cosas que recuerdo con estremecedora claridad, pese a que haya llovido mucho desde que ocurrieron, aunque quiera olvidarlas, quizás precisamente por eso. Otras las he olvidado. El resto, es una nebulosa de recuerdos inconexos.... Por no hablar de los despistes del estilo de no recordar si has cerrado la puerta, que comiste ayer... el nombre de una persona...
Al final he llegado a la conclusión de que recuerdo los extremos: lo mejor y lo peor....
El otro día, estaba viento Mi cámara y yo (un programa de telemadrid) cuando escuché la particular melodía que utilizaban los afiladores para anunciar su presencia. Los afiladores eran unos pesonajes que iban de acá para allá afilando cuchillos (a cambio de un precio), primero en bicicleta y luego en algún destartalado ciclomotor. Para atraer a los clientes, utilizaban una especie de armónica llamada chiflo, que produce un sonido curioso e inconfundible... Esa melodía estará ligada siempre a mi niñez...
Ahora, el que se dedica a afilar los cuchillos de una pescadería cercana a mi casa lleva su piedra de afilar en la parte trasera de una furgoneta y ya no hace sonar el chiflo.... Aunque siempre nos quedan las letras de Manolo García..
A veces imagino por un instante
que no te has ido y el tiempo se detiene.
A veces imagino por un instante,
mientras observo al afilador.
Mientras observo al afilador
que sin descansar pule lentamente
las líneas de mi mano, las líneas de mi frente.
Ha llegado el día
en que los atardeceres han de encontrarme
atento al arrullo de las palomas en los dinteles.
Me muevo por cunetas y por esteros.
Resbalo en las pendientes de arena gruesa,
por tierras solitarias, ayer fronteras.
Mientras observo al afilador.
Mientras observo al afilador
que barre la escalera que acaba en tu puerta
y canta quedamente con lluvia de aguanieve.
Ha llegado el día en que habrá que desprenderse
de las baratijas, ofertas de algún "Mes todo para el hogar"
y asilvestrarse.
Con mi locura conservo asombro.
Sobre los hombros la alegría
que hasta ayer mismo compartimos.
Tu recuerdo me conmueve
como al zagal nacido en estrechos valles
conmueve el concierto de las mareas.
A veces te veo por un instante.
A veces, siempre, te sueño
Antes de desaparecer
tras los tenderetes de los aduares.
A través de los cercados
donde pastan caballos alados.
Donde estés, somos libres.
Ahora sé que somos libres.
Donde estés, te quiero libre
Donde estés, quiéreme libre.
Como en la fotografía, inmóvil soy.
Preso me tengo. Parado tras los cercados.
Donde soy prisionero sin alas con la Nación India.
Donde estés, somos libres.
Ahora sé que somos libres.
Donde estés, quiéreme libre
Donde estés, te quiero libre.
A veces imagino que no te has ido.
A veces imagino.
A veces imagino por un instante que no te has ido.
Y el tiempo se detiene. Y el tiempo se detiene.
Y el tiempo se detiene.
Manolo García/ Mientras observo al afilador